Estamos convirtiendo la salud en un ideal de belleza

Estamos confundiendo salud con tener un peso determinado cuando se trata de dos conceptos que no tienen nada que ver el uno con el otro.

El peso por si solo no es un indicativo de salud. Podemos encontrar salud en cualquier peso y en cualquier talla, igual que podemos no encontrarla.

Quizás vale la pena aclarar qué es y que no es salud.

Según la OMS, la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad.

La salud es un derecho humano fundamental, el principal objetivo social en todo el mundo y requiere la acción de muchos otros sectores sociales y económicos además del sector salud. Alma-Ata.

La salud es un concepto positivo que engloba recursos personales, sociales y una capacidad física adecuada. Carta de Ottawa.

La salud es un derecho universal y un recurso esencial, un objetivo social compartido y una prioridad política. Shanghai.

Para mi la definición de salud es inherente al contexto en el que estemos, se trata de un concepto muy amplío que engloba el bienestar en muchos sentidos, no solamente el físico y que según el contexto en el que el ser humano esté, este concepto puede variar.

Quizás si cada una de las personas que lee este artículo escribiera un comentario sobre lo que es para él o ella la salud, tendríamos tantas definiciones como personas que escriben. Por tanto, podemos ver como el concepto salud es un tanto individual.

La salud no es solamente un estado físico:

Generalmente cuando pensamos en salud nos vienen parámetros a la mente como la presión arterial, el colesterol, el azúcar en sangre, los dolores, la movilidad, procesos de enfermedad o falta de salud.

Pero… ¿qué ocurre con la salud emocional? Parece que de este modo no la estamos teniendo en cuenta. Así como tampoco la calidad de nuestras relaciones sociales, nuestra autoestima, la relación con nosotros o nosotras mismas, si aplicamos o no restricción con la comida, entre otros.

Estamos convirtiendo la salud en un ideal de belleza:

Y en un estilo de vida. Tanto que incluso estamos desarrollando trastornos como la ortorexia: la obsesión patológica por comer sano y por la calidad y procedencia de los alimentos. Tanto que llega a convertirse en un estilo de vida.

En lugar de poner el foco en un ideal concreto de belleza, parece que lo estamos poniendo en un ideal concreto de salud. Y ser o no ser saludable se está convirtiendo en un negocio, se están poniendo de moda palabras como “healthy”, palabra que vende mucho si está escrita en las etiquetas de productos como por ejemplo zumos (repletos de azúcares añadidos).

¿Cuales son las consecuencias de este fenómeno?

Es inevitable que al poner el foco en la salud, empecemos a catalogar a los alimentos entre buenos o malos dándoles una condición moral. Cosa que nos llevará a restringir ciertos alimentos, aquellos que consideramos que no son saludables, y a darnos permiso para comer otros alimentos sin problema, aquellos que consideremos saludables.

Vayamos a recordar que no hay alimentos saludables o poco saludables por si solos, igual que tampoco hay alimentos que engorden o adelgacen por si mismos. Sino que todo depende de la relación que tengamos con el alimento en cuestión.

Existen muchos mitos sobre ciertos alimentos ¿quién no ha escuchado alguna vez que el plátano engorda? y estos no llevan, una vez más, a restringirlos o a prohibirnos su consumo. Lo anterior, no llevará a una necesidad imperiosa de comerlos ya que el control nos acaba llevando al descontrol y aquello que evitamos comer, nos lo comeremos con mucha ansiedad después. Generando así una desconexión con nuestras señales internas de hambre y saciedad y iniciando una relación disfuncional con la comida.

¿Qué se esconde tras el “comemos sano por salud”?

En el fondo, la idea de no comemos tal cosa por salud, o comemos esta otra porqué queremos cuidarnos, esconde una fuerte restricción, así como el miedo a engordar.

Nos escudamos en el concepto SALUD cuando en realidad lo que estamos haciendo es prohibirnos alimentos, sustituir unos por otros, y desconectar de nuestras señales internas de hambre y saciedad.

Veo muchas adolescentes en consulta que están creciendo en casas donde el chocolate solo se permite en ocasiones especiales, la bollería industrial está terminantemente prohibida, la nutella se sustituye por crema de algarroba y la pizza es de coliflor.

Se trata de adolescentes que se convertirán en adultas con muchos miedos a ciertos alimentos y a la vez con mucho deseo de estos.

¿Entonces que debemos hacer si queremos tener salud?

Para tener salud, como decíamos al principio, no hace falta tener un peso o una talla determinados.

Actualmente es tanta la disponibilidad alimentaria que tenemos infinidad de alimentos y de productos donde escoger. Lo importante es aprender a ser críticos con tanto a nuestro alcance y fijarnos en la relación que establecemos con los alimentos.

No debemos tenerle miedo a ciertos productos o alimentos, sino usar el sentido común y el criterio.

Y por último, recordar que la salud no solo depende de nosotros o de nosotras. Son múltiples los factores que pueden influenciar nuestro estado de salud y no podemos controlarlos todos, fíjate lo que acaba de pasar con la pandemia y el coronavirus.

La educación, la genética, el acceso a recursos, nuestro nivel socioeconómico, las experiencias traumáticas…contribuyen a nuestro estado de salud. Lo anterior no significa que no podamos hacer acciones que contribuyan a nuestro bienestar y nos acerquen a un mayor estado de salud, pero no podemos controlar nuestra salud al cien por cien.

Lo que sí podemos hacer es replantearnos qué significa tener salud para nosotras o nosotros y redefinir el concepto.

Quizás puedas empezar a plantearte cómo puedes cuidar de ti, qué puedes hacer por ti hoy, qué puedes hacer para cultivar autocuidado en lugar de hacer lo que la sociedad demanda.

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En los más de 6 años dedicándome al desarrollo de la Psicoterapia me he dado cuenta que desde bien pequeña me interesé por la conducta alimentaria deseando descubrir qué se escondía en la otra cara de la moneda. La conducta alimentaria me parece fascinante, amo mi profesión y no me canso de aprender con lo que la formación y actualización son mi máxima.

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