Entrevista a la vista con Sheila Mulero – La recuperación total de los TCA es posible

Sheila Mulero, Psicóloga especializada en Terapia Breve Estratégica. Fundadora de @nutriestrategic

Gracias por estar aquí Sheila, para empezar, me gustaría que te presentaras. ¿Podrías contarlos alguna cosa sobre ti o alguna curiosidad?

Gracias a ti por contar conmigo, me hace mucha ilusión poder aportar.

Me cuesta hablar sobre mí, tengo muy interiorizada esa creencia disfuncional de ser creída o egocéntrica por hablar de ti…  Así que voy a enfrentarme a ello también con esta entrevista jejeje

Como curiosidad mía personal no tengo ninguna afición ni hobby fascinante, me encanta viajar y hacer planes diferentes, salir a bailar (echo de menos las clases de salsa y bachata), comer y probar combinaciones nuevas, me encanta el cava como buena catalana jajaja, estar con amigas, ver series de intriga o de humor o romances…

Una de las preguntas que más se hacen y que más preocupan a las personas que padecen un trastorno alimentario (TCA), a los familiares y allegados es si se van a curar. ¿Los trastornos alimentarios se curan?

200%, sí sí y sí. Totalmente. Yo parto también de una concepción de los TCA un poco distinta a la tradicional de verlos o sentirlos como enfermedad, ya que mi modo de concebirlos es como que son problemas. Problemas muy disfuncionales que pueden llegar a ser muy graves e invalidantes pero son problemas, y cada problema tiene su solución.

En este caso concreto, en los TCA, el trabajo en esa búsqueda de soluciones no es fácil, no suele ser un proceso corto, hay muchos factores que intervienen, no solo es cuestión de fuerza de voluntad para salir o trabajar en todo lo necesario… Es muy importante dar con las estrategias adecuadas, identificar lo que una hace que mantiene y perpetúa el problema creyendo que lo va a solucionar, buscar buenos profesionales en los que confiar y poder retarse y avanzar, contar con un entorno que te respete/ayude como necesites y te haga sentir amada al fin y al cabo… Es complicado también porque vivimos en una sociedad completamente metida en la cultura de la dieta y veneración de la delgadez y entre eso, la industria alimentaria vendiéndonos lo light y lo bajo en calorías, y los profesionales de salud que difunden salud desde el miedo a enfermar… Veo tan lógico que caigamos en los TCA…

¿Qué nos puedes contar sobre tu propia experiencia de recuperación?

Tardé muchísimo en tomar riendas en el asunto porque yo no me veía tan mal como lo que yo estudiaba en la carrera de Psicología… Pensaba: “si mi problema es que no cierro la boca, en cuanto consiga hacer una dieta bien, me adelgazaré y ya estará, ya no tendré ningún problema… Si no fuera porque tengo esta barriga horrible, no vomitaría cuando me paso de comer…”

Al no identificarme con la idea de tener un TCA, me costó mucho dejar de hacer lo que en realidad formaba parte del problema. Para mí, vomitar era la solución para no seguir engordando y creyendo incluso que me ayudaría a adelgazar… Cuando realmente era el problema en sí porque llegó un punto que no podía parar de vomitar y se convirtió como en una adicción.

No fue hasta que no conocí a mi pareja que di el paso de intentar salir de este círculo vicioso y no creer que “yo soy así” sino que tengo un problema  y voy a solucionarlo…

¿Qué 3 momentos clave destacarías de la recuperación?

El primero fue un día en el que me puse fatal vomitando muchísimo (de forma natural) porque había bebido alcohol después de haber vomitado la cena… Ese día en casa de mi novio me sentí fatal y le conté lo que me pasaba. Ahí yo me moría de vergüenza y de hecho una parte de mí, daba por hecho que después de contarle eso, me dejaría… Era lo lógico para mí en ese momento porque “¿quién quiere vivir con alguien así de loca?” Ya ves que mi diálogo interno era maravilloso…

Y él, lejos de juzgarme, de dudar, de reprenderme en algún sentido… Me miró con una ternura que jamás olvidaré y me dijo, cogiéndome de la mano: Tienes un problema y vamos a solucionarlo, juntos.

Tuve mucha suerte porque fue mi coterapeuta durante muchos años y bueno, puedo dar gracias a la vida de que ahora sea mi marido jejeje

El segundo momento clave que veo en mi recuperación fue el día que hice el “atracón perfecto” (para quién nos lea, que se asegure de no hacer esto sin ningún tipo de seguimiento profesional porque lo importante no es nunca la técnica en sí sino lo que le precede y el trabajo personal así como la conexión con el terapeuta y confianza en él). Me acuerdo de ir al mercadona y comprar todas las galletas, chocolatinas, etc. que jamás me había permitido a mí misma comerme. Sabía que me iba a dar un atracón de forma consciente y elegida, así que fuimos por la noche en plan picnic romántico pero yo sabía que después de eso iba a ir a vomitar por lo que podía estar más tranquila aun… Aunque lo de tranquila es complicado porque en esos momentos, en los que hasta una zanahoria me daba miedo porque según mi mente tenía azúcar… Pues imagínate… Pero lo hice y lo recuerdo muy claramente como un antes y un después en mí. De repente, ya no sentía una ansiedad descomunal al ver los kinderbueno en la caja del mercadona (porque yo era cajera ahí y estaba constantemente en contacto con comida cada día de trabajo…).

El tercero podría ser en el momento en el que fui a un centro de cirugía estética a quitarme la grasa abdominal y que me hicieran el presupuesto, y la doctora me preguntó que por qué lo hacía y me dijo que no necesitaba ser perfecta y fue una ostia de realidad importante.

 ¿Cómo empezó todo Shiela, cuando te diste cuenta que algo no funcionaba?

Cómo empezó lo tengo difuso… Sí me acuerdo de un día pensar, uy me he pasado de comer galletas y chocolate, qué tal si lo echo, solo hoy, por un día no pasa nada…

Y “funcionó” y no pude dejar de hacerlo hasta 10 años después…

Me acuerdo de en el colegio estar preocupada por una amiga que creíamos que vomitaba después de la comida del comedor y yo pensar de mí misma, si tú también lo haces… Pero de mí no me preocupaba, porque yo estaba gorda y era para adelgazar, era normal…  Lo de mi amiga que estaba delgada no era normal (según mi mente entonces).

Lo empecé a pasar mal cuando salía a cenar con amigas y no podía evitar necesitar ir al baño a vomitar la ensalada porque me había tragado alguna pasa sin ser consciente… (por ejemplo) También bebía mucho alcohol porque me calmaba la mente y claro, el alcohol tenía muchas calorías, así que recortaba mucho en la comida, todo lo posible y obviamente eso me llevó a grandes problemas físicos tanto las mismas noches de borrachera como al día siguiente…

¿Cómo definirías tu experiencia con el trastorno de conducta alimentaria?

Uf qué difícil pregunta…

Siento que cuando hablo de todo este pasado, lo siento tan lejano, tan fuera de mí, que incluso he llegado a dudar de si no me lo habría inventado (aisss la mente, puñeterilla jejeje!!)… Pienso en la frase de la serie de la casa de papel de Tokyo que dice que puedes vivir muchas vidas dentro de una misma vida…. Porque así lo siento en mí. Siento que me desconecté muchísimo de mi cuerpo y de mí misma, que hice lo que pude y luché por mí sin saber muy bien lo que hacía… Ahora que ayudo a muchas personas a salir de ese conflicto interno consigo mismas, siento que le da un sentido profundo a mi lugar en el mundo. Lo cual también me recuerda mucho a un mantra que me he repetido mucho en mi recuperación que es el de: “no has venido al mundo a ser guapa, tienes mucho más que aportar”.

¿Cuándo podemos hablar de que se cronifican los TCA? ¿Qué factores están implicados en la cronificación?

  • Cultura de la dieta: donde seguimos categorizando los cuerpos de las personas en gordos o delgados, en base a un IMC de m… que no sirve para nada, donde solo hay dos categorías de alimentos “sanas” e “insanas”, buenos o malos, aptos o no aptos… Donde se fomenta la culpa y el miedo a comer, el compensar, tener normas alimentarias, no confiar ni escuchar el cuerpo, restringirse, controlarse, siempre desde la escasez… Con tal de estar delgadas (y guapas?) Perdona la ironía que por escrito no sé si irá pillando jejeje
  • Cultura del esfuerzo y sacrificio como señal de valía personal, “ganarse el cielo en la tierra”, “todo lo que viene fácil no tiene mérito conseguirlo”
  • Cultura de la delgadez a toda costa, nadie duda de los hábitos de una persona delgada, nadie la cuestiona, violenta, juzga tan duramente… ¿Quien no querría estar delgada? El problema es que estar delgada-gorda es relativo y la percepción corporal es muy influenciable por el entorno y las modas.
  • El ego y la superficialidad: cómo en sociedad está bien visto restringirse, la disciplina y tener fuerza de voluntad y está mal visto comer mucho, darte a los placeres… No hay término medio, circunstancias, momentos, factores??? Es todo blanco o negro? Juzgamos por las apariencias y nos quedamos en ese plano superficial
  • Industria alimentaria (y publicidad) que por un lado nos vende con un marketing increíble lo maravillosos y placenteros y la conexión con la felicidad que tienen sus productos (cocacola- destapa tu felicidad) y por otro te venden todo lo que puedan en versión light, baja en calorías, cuida tu silueta, y todo en rosita con barrigas planas… Además de los miles de productos creados exclusivamente para adelgazar…
  • Profesionales de la salud que sesgan la información y no se actualizan… los centros de ingreso de TCA tienen un sistema peso centrista basado en el control de la alimentación, lo cual perpetua la idea de que el foco de trabajo de la persona está ahí…

Hacen falta más profesionales que crean en la recuperación total de los TCA Sheila. Tras tu experiencia con el TCA, te dedicas a acompañar a personas con esta problemática. He escuchado en varias ocasiones que los TCA no se curan del todo y siento que este mensaje invalida a los profesionales que os dedicáis a acompañar y que previamente habéis pasado por un TCA. ¿Qué nos puedes decir al respecto, cómo vives tu día a día en la consulta?

Soy consciente de que las personas que creen que nunca se supera del todo lo dicen porque no están recuperadas del todo. Cuando te recuperas del todo tienes claro que sí se sale por completo y que nunca volverás a caer en ese vacío y trampas tan disfuncionales de la mente… Quién dice que ha salido del TCA y piensa que hay que convivir con ello realmente, no ha salido del todo, le queda trabajo por  hacer… También lo entiendo, llega un momento que te cansas, hay gente que no puede permitirse una terapia de pago y todo lo que ha mejorado ha sido por su cuenta o hizo un primer avance con su psicológa/o del centro o de la seguridad social pero se queda ahí manteniendo la sintomatología bajo control… NO es que no necesite vomitar, es que se controla para hacerlo… No es que no necesite darse un atracón es que ha aprendido a integrarlo en su vida para que sea lo menos disfuncional posible… Y eso no es recuperación…

Está claro que llega un punto que no es fácil, que piensas que no puedes más, qué no sabes qué más hacer para que te deje de importar si has engordado, el cómo te ves, el cómo te ven, etc. Pero hay que enfrentarse a todas esas preguntas y estar abierto a las respuestas, que suelen esconder traumas profundos, no es fácil… Y nos quedamos en esa barrera…

En consulta veo que muchas personas se rinden y lo dejan antes de conseguir llegar a esa recuperación y liberación total, en la que sientes que tienes la calma y seguridad de haber salido de ahí y no necesitar acudir a ello cuando tienes otros problemas…

Si me leen, ojalá sepan que estaré siempre que lo necesiten y que hay muchas profesionales maravillosas con las que seguir intentándolo.

¿Qué les diríais a las personas que nos están leyendo y que han pasado por varios tratamientos?

Que no se rindan. Que indaguen en qué les ha funcionado y saquen conclusiones… Qué se llevan de cada terapia y qué no les ayudó… Que busquen a otro profesional con un enfoque distinto y con el que confíen y conecten tanto que el proceso se vuelva más agradable dentro de lo doloroso que es querer salir de algo que te aprisiona y anula y no sabes qué más hacer.

Confía, estás en el camino, ojalá pronto le des un sentido a todo lo que estás viviendo y veas claro que vuelves a ser tú, más tú que nunca, después de haber atravesado y sufrido lo vivido…

Te agradezco mucho que hayas querido compartir tu experiencia Sheila.

Comparte este post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

En los más de 6 años dedicándome al desarrollo de la Psicoterapia me he dado cuenta que desde bien pequeña me interesé por la conducta alimentaria deseando descubrir qué se escondía en la otra cara de la moneda. La conducta alimentaria me parece fascinante, amo mi profesión y no me canso de aprender con lo que la formación y actualización son mi máxima.

Lo más leído