Entrevista a la vista con Beth Sanjuan – Experiencia personal. De la insatisfacción a la aceptación corporal.

Hola Beth, me hizo mucha ilusión tu propuesta de participar en la sección Entrevista a la vista de mi blog. No solo porque te conozco, sino porque gracias a ello, he podido compartir contigo y vivir de primera mano tu empoderamiento y la transformación de tu relación con el cuerpo.

Así que primero de todo me gustaría que te presentaras y nos contaras quien eres y qué te gusta hacer.

Primero de todo quiero darte las gracias Laura, por aceptar mi propuesta y contar conmigo en esta sección de entrevistas que estás llevando a cabo. Yo soy Beth y me apasiona la gastronomía, toda en general y la dulce en particular. Aunque mi trabajo principal nada tiene que ver con esto, mi pasión siempre ha sido este mundo, así que hace tres años, junto a mi pareja que es fotógrafo, abrí una cuenta en Instagram de pastelería (@beth.aqui) y también hace un año y medio, me estoy formando en pastelería en la escuela Hofmann de Barcelona. Como ves, mi pasión se está profesionalizando, con mucho esfuerzo y dedicación, así que espero que, en un futuro no muy lejano, pueda convertirse en mi profesión.

¿Porque piensas que es importante que aceptemos a nuestro cuerpo?

Porqué, aunque suene a obviedad, es donde vivimos aquí y ahora y vivir en guerra con él no nos lleva a nada. Como bien dices, se trata de aceptación, quiero decir, que a mi hay partes de mi cuerpo que no me gustan o que preferiría que fueran de otra forma, pero entiendo que es lo que tengo ahora y cada día aprendo a vivir con ello.

¿Cuándo te diste cuenta que te generaba malestar la relación con el cuerpo o que había algo por explorar en relación a la conducta alimentaria?

Bueno, en realidad esta mala relación con mi cuerpo y con la conducta alimentaria viene de mi infancia. Te cuento un poco mi historia: crecí en una familia donde mis padres, a los que les gusta mucho comer, tenían una mala relación con la comida (yo creo que, desde su infancia, también) y a menudo hacían “dietas milagro quema-grasas” para perder peso de golpe, que luego recuperaban a las pocas semanas. Yo interioricé esta conducta como normal y aunque durante la infancia y la adolescencia no tuve ningún problema de conducta alimentaria, siempre tuve “manía” a mi barriga, que nunca ha sido plana y a los 18 años (con una talla 36, quiero matizarlo) fui al médico para hacer mi primera dieta, acompañada de mi madre, que para ella era una cosa completamente normal.

¿Qué tres aspectos o momentos clave destacarías de tu experiencia personal?

Como comentaba en el punto anterior, el primer momento clave, fue cuando a los 18 años fui al medico para hacer mi primera dieta que, desde mi punto de vista actual, no necesitaba. Aquel suceso me marcó (por no decir traumatizó) a nivel mental y porqué no decirlo, también físico. El médico (que, pensándolo ahora, es evidente que no tenía ningún conocimiento de dietética y nutrición), me prohibió comer muchos alimentos, cosa que me causaba mucha ansiedad, ya que yo hasta el momento había comido sin restricciones y estaba sana. Además, la dieta me causó mucho restreñimiento, que él me compensaba con laxantes, que me perjudicaban aún más en mi día a día y sobre todo en el trabajo, porqué de golpe sentía que me venia un apretón que no podía controlar. También, y ahora viene lo fuerte, como fui para rebajar mi barriga, me pinchaba unas inyecciones de un “supuesto quema-grasas” directamente en el abdomen, que nunca consiguieron disminuir su volumen, pero sí que tuviera unos moratones espantosos. Por suerte, mi intuición fue más fuerte y al cabo de un par de meses, vi que aquello no me hacía ningún bien y lo dejé. Recuerdo que no perdí ni un quilo y la experiencia me hizo odiar aún más mi barriga.

El segundo momento clave fue cuando después de una relación de pareja bastante tóxica, durante la cual me abandoné física y emocionalmente, había ganado mucho peso, así que, al terminar, no me veía bien y fui a hacer una segunda dieta, con un endocrino. En aquella ocasión sí que me “funcionó”, pero lo pongo entre comillas, porqué conseguí mi objetivo que era perder peso, pero no conseguí aprender a comer ni a cuidarme. Así que entonces yo me gustaba físicamente (además todo el mundo me decía lo guapa que estaba por haber adelgazado) pero sentía que no sabia como mantener aquel peso en el tiempo, sino era a base de restricciones y, como a mi me gusta mucho comer, me costaba mucho gestionar la situación. Como te puedes imaginar, no pude sostener la dieta en el tiempo y recuperé parte del peso perdido.

El tercer momento clave, que es en el que me encuentro ahora, empezó hace unos cuatro años gracias a Instagram y mi interés por comer de forma saludable, física y mentalmente, que hizo que aprendiera a comer con la divulgación que hacían (y hacen) tantos nutricionistas y psicólogos especializados en la conducta alimentaria. Esto me cambió la vida. Hace un par de años decidí contactar con una de estas nutricionistas que había conocido por Instagram, para que me hiciera una dieta personalizada y mi sorpresa fue al ver que mitos que yo tenia interiorizados sobre lo que podía comer y lo que no, no eran reales. Por ponerte un ejemplo, a mí me apasionan los lácteos de todo tipo desde siempre, pero llevaba muchos años tomando leche desnatada (que me sabia a agua) por aquello de que la entera lleva mucha grasa y claro, engorda. Así que cuando me dijeron que podía tomar un vaso de leche entera al día, me emocioné muchísimo. A partir de entonces, dejé de vivir mi relación con la comida con culpa, para empezar a vivirla con goce, como a mi me gusta y como creo que debería ser siempre.

¿Por qué guarda tanta relación la aceptación corporal con la autoestima?

Porqué desde mi punto de vista, si mi cuerpo no me gusta, difícilmente voy a verme bien y si no me veo bien, no podré quererme. Esto además me generará inseguridad y no me creeré merecedora de todas las cosas buenas que puedan pasarme en la vida, sobre todo en las relaciones de pareja. Por ponerte un ejemplo de mi experiencia, como te comentaba antes, mi barriga nunca me ha gustado y era tal el odio que le tenia que cuando conocí a mi pareja actual y en la intimidad me la tocaba, yo pensaba que lo hacia como para decirme “mira, tienes barriga” y mi acto reflejo era siempre apretarla hacia adentro o taparla. Nunca me planteé que la tocara porqué le gustase, hasta que con el tiempo y después que me lo repitiera muchas veces, lo entendí. Aun me cuesta aceptarla, porqué son muchos años despreciándola, pero se que es un camino muy largo que recorrer.

¿En qué momento te encuentras en relación a la aceptación corporal, sobretodo ahora que se acerca la llegada del verano? Vale la pena destacar que la aceptación corporal no es una meta, sino un camino en el que transitar, con sus idas y venidas.

Yo creo que la llegada del verano a nivel de exposición corporal, sin ánimo de querer generalizar, es una época complicada para todas, ya que lo vivimos con mucha presión social, que se nos ha impuesto sobre todo a través de la publicidad, para que luzcamos un cuerpo perfecto (aunque esto no exista).

Personalmente, el problema siempre lo he tenido con mi barriga, como te comentaba, así que a veces, si salía con amigos, me ponía bañador, porqué me veía más estilizada (y mi barriga más sujeta y menos flácida, por qué no decirlo) aunque cuando iba sola o con mi pareja, me ponía bikini, para poderme poner morena de más partes del cuerpo. Al escribir estas líneas me doy cuenta que el problema real que tenía (y tengo a veces, esto no termina de un día para otro, como tu bien dices) era la auto aceptación de mi cuerpo y el qué dirán, por encima de mi barriga en sí misma.

¿Qué opinas del bodypositive?

Pues la verdad es que no conocía la palabra y he tenido que buscar su significado. Tengo que decir que no puedo estar más de acuerdo y que me parece un movimiento de lo más necesario en los tiempos que corren, en los que las redes sociales nos pueden enseñar muchas cosas positivas, pero también, si no tenemos cuidado o no somos conscientes, nos pueden hacer creer que todo lo que se enseña es perfecto (aunque esté lleno de filtros) y hacernos sentir mal con nosotras mismas o menos válidas.

¿Qué les dirías a las personas que nos están leyendo?

Les diría que esto es una lucha diaria, pero no con la comida si no con lo que se considera “normativo” en la sociedad. Que es posible comer y vivir sin culpa, aunque hay que trabajarlo. Y que, si no podemos solos, porqué nadie nace enseñado, es importante saber pedir ayuda a los grandes profesionales que hay en la materia, como tú misma, por ejemplo, para que nos ayuden a vivir mejor.

¡Muchas gracias!

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En los más de 6 años dedicándome al desarrollo de la Psicoterapia me he dado cuenta que desde bien pequeña me interesé por la conducta alimentaria deseando descubrir qué se escondía en la otra cara de la moneda. La conducta alimentaria me parece fascinante, amo mi profesión y no me canso de aprender con lo que la formación y actualización son mi máxima.

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