Según Nathaniel Branden, la autoestima es «la disposición a considerarse a uno mismo competente respecto de los desafíos básicos de la vida, y sentirse merecedor de la felicidad».

Tener una buena autoestima es sentir que tenemos las capacidades para hacer frente a los desafíos de la vida, alcanzar retos, superar dificultades y sentirnos importantes y merecedores de todo lo bueno. Tener una buena autoestima es sentirnos valiosos o valiosas, confiar en nosotros, sentirnos competentes y merecedores. Digamos que el sentirnos capaces y sentirnos valiosos o valiosas son los dos ingredientes básicos y fundamentales que componen la buena autoestima y se consideran imprescindibles si queremos mejorar una autoestima dañada o trabajar en ella.

Pero antes de hablar de como podemos reforzar nuestra autoestima es importante detenernos en conocer como esta se forma. ¿Es curioso que algunos de nosotros tengamos una buena autoestima y en cambio otros la tengamos muy dañada, no?

Hay etapas de la vida que son fundamentales para el desarrollo de la autoestima, estas son la infancia y la adolescencia. Siendo la infancia la más importante ya que es aquí donde se construye nuestra autoestima al estar en contacto y desarrollo con nuestros principales cuidadores.

Es muy importante saber como se han relacionado nuestros cuidadores principales con nosotros o nosotras. ¿Con afecto y respeto? ¿O con desaprobación y sin refuerzos positivos? A partir de aquí iremos construyendo creencias sobre nosotros mismos o nosotras mismas, a partir de lo que nuestros cuidadores nos transmitan sobre como somos. Imagina que sacaste un 9 en un examen y tus padres te dijeron: Muchas felicidades cariño, estamos orgullosos de ti, no teníamos ninguna duda de que lo harías genial. O por el contrario de dijeron: ¿Un 9? Ya te podrías haber esforzado más y sacar un 10. Es que nunca te esfuerzas lo suficiente, eres una vaga.

Como puedes ver la autoestima de uno y de otro niño o niña será muy diferente.

En la adolescencia en cambio es la etapa del desarrollo donde construimos nuestra autoimagen y auto concepto. Es una etapa donde sufrimos muchos cambios físicos y también a nivel social y como afrontemos estas situaciones es determinante para nuestra autoestima.

Vamos a ver cuales son los pilares de la buena autoestima.

El primer paso es tomar consciencia de como ha sido tu infancia y adolescencia. Darte cuenta de si recibiste afecto y reconocimiento o más bien tuviste carencias afectivas en esta etapa o te desaprobaron en lugar de animarte y reconocer tus logros.

A partir de aquí, sea cual sea tu experiencia, ten claro que eso no determina tu autoestima de por vida ya que un 30% es genético pero el 70% restante es ambiental con lo cual ahora como adulta o adulto puedes trabajar para recuperarte de una autoestima dañada.

¿Cómo?

Teniendo en cuenta y poniendo en práctica los 7 pilares de la autoestima:

  • Pilar nº 1: No creyéndote todo lo que piensas. Tus pensamientos son solo eso, pensamientos, no la verdad absoluta con lo cual pon en tela de juicio tus pensamientos sobre ti misma y antes de tomarlos como ciertos comprueba su veracidad. Piensa que todo lo que generas en tu mente en forma de pensamientos hará que sientas unas determinadas emociones y esto anterior modulará tu comportamiento. Con lo cual ya ves que Pensamientos, Emociones y Conducta son parte de un engranaje y la primera pieza de este son los pensamientos. Trabajando en ellos y en las creencias limitantes que has generado lograras sentirme mucho mejor y por ende tu autoestima mejorará.
  • Pilar nº 2: Hablándote como si le estuvieras hablando a tu mejor amiga o amigo. Háblate como te hablaría alguien que te quiere mucho o como le hablarías tu a él o ella. No nos podemos mal tratar y hablarnos mal, despreciarnos, compararnos y pensar que esto no va a tener ningún efecto sobre nuestra autoestima. Este pilar es fundamental.
  • Pilar nº 3: Poniéndote límites y respetándote. Eso significa aprender a decir que NO y priorizarte. Si tienes en cuenta tus necesidades, tomas consciencia de ello y les das un espacio seguramente tendrás que poner límites a otras personas o eventos. Y este es también un pilar básico para que nuestra autoestima deje de estar dañada. ¿Si no me cuido, si no me escucho ni me priorizo cómo voy a sentirme bien conmigo mismo, cómo voy a sentir que tengo una buena autoestima?
  • Pilar nº 4: Lo anterior también se relaciona con aprender a pedir a los demás lo que necesitas. Lo que incluye aprender a pedir ayuda. Dejando de creer que eres una Superwoman o un Superman que llega a todo. Eso es mentira, la vida real no es como la vida que vemos reflejada en las películas. No llegar a todo es lo más habitual y por ello es importante que tengas en cuenta que no vives sola o solo, eres un ser social y seguramente hay personas a tu alrededor a quienes puedes pedir ayuda o lo que necesites.
  • Pilar nº 5: Dedicándote tiempo a ti misma o a ti mismo. Tu eres importante. Si te das cuenta de esto y te valores y cuidas te tratarás bien. Priorizarse es otro de los pilares fundamentales para tener una buena autoestima. Y no vayas a sentirte culpable o a pensar que eres egoísta por tenerte en cuenta y priorizarte. Esto es lo que esta sociedad basada en la productividad no ha hecho creer, pero para nada. Para poder cuidar a los demás, tener un buen rendimiento en el trabajo o los estudios, etc., tienes que cuidarte para estar y sentirte bien. Sino nada de lo que pretendas hacer será posible si tu no estás bien.
  • Pilar nº 6: No te compares, cada uno de nosotros y nosotros somos seres únicos. No puedes comparar tu vida con la de nadie más. Es imposible. Además, compararse es caer en la trama de la mirada cónica o cilíndrica. Cuando nos comparamos solo nos fijamos en una característica concreta. Por ejemplo: mi vecina tiene la casa más grande que yo. Pero no me fijo en como es la relación de mi vecina con sus hijos, si le va bien en el trabajo o no…solo veo que su casa es más grande que la mía. ¿Te das cuenta ahora de la gran trampa que se esconde tras la comparación?
  • Pilar nº 7: Centrándote en tus capacidades y características que te hacen única o único. No te centres solamente en tus defectos o en lo que no te gusta de ti, trabaja en ello si quieres, pero no olvides tus características que te hacen especial y maravillosa o maravilloso.

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En los más de 6 años dedicándome al desarrollo de la Psicoterapia me he dado cuenta que desde bien pequeña me interesé por la conducta alimentaria deseando descubrir qué se escondía en la otra cara de la moneda. La conducta alimentaria me parece fascinante, amo mi profesión y no me canso de aprender con lo que la formación y actualización son mi máxima.

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