AUTOCUIDADO Y RELACIÓN CON EL CUERPO.

¿Alguna vez te has preguntado qué relación tienes con tu cuerpo?

Personalmente creo que en general no es una pregunta que nos hacemos, nos lo empezamos a plantear cuando notamos que alguna cosa nos genera malestar o vemos algo que no nos gusta.

Es importante que sepamos que la relación que establecemos con nuestro cuerpo no tiene solamente que ver con la forma del cuerpo sino también en como nos sentimos, las emociones que se generan en la relación con el cuerpo y también los pensamientos y creencias relacionados.

Muchas veces llegamos a utilizar al cuerpo como algo a modificar y así sentirnos mejor con nosotras mismas. Sobretodo en aquellas épocas del año en que sabemos que el cuerpo va a estar más expuesto, como cuando se acerca el verano. Normalmente intentamos modificarlo o cambiarlo mediante una dieta restrictiva o de adelgazamiento o practicando ejercicio físico con la finalidad de perder peso o que el cuerpo se convierta en aquel cuerpo ideal que queremos conseguir.

De esta forma las emociones que se relacionan con el cuerpo seguramente son vergüenza, culpa, rechazo… y los pensamientos o creencias sean las de “no soy suficiente” “mi cuerpo no me gusta ni va a gustar a nadie” “voy a esconderlo o taparlo con ropa ancha” “así no puedo ir a la playa” …

Así que me gustaría empezar este artículo explicando que el cuerpo no existe solamente para hacernos sentir bien. El cuerpo es el canal por el cual sentimos. Así que si lo que queremos es sentirnos bien con nuestro cuerpo, tendremos que hacer las paces con nuestras emociones.

Yo siempre explico que la forma en la que nos relacionamos con nosotras mismas, con el entorno y con el mundo se refleja en la forma en la que nos relacionamos con nuestro cuerpo. Así que debemos empezar por aquí.

Debemos cambiar el foco. Cambiar el foco implica soltar, dejar ir esta búsqueda inalcanzable del cuerpo ideal que solo te lleva a frustración y empezar a nutrirte de aquellas cosas que verdaderamente te llenan.

¿Pero por qué cuesta tanto cambiar el foco?

Porqué las creencias irracionales son constantemente confirmadas como reales y racionales en la sociedad. Vivimos en una sociedad en la que el ideal de belleza está muy determinado y se valoran los cuerpos delgados. Por eso hacemos verdaderas locuras que atentan contra nuestra salud para alcanzar ese ideal que es irreal. Por eso hacía referencia a la palabra maltrato para referirme a la forma en que no atendemos al cuerpo o no lo escuchamos. Desconectamos de nuestras necesidades y nos centramos única y exclusivamente a alcanzar el cuerpo ideal.

Y no es de extrañar, porque todo esto es lo que nos transmite la industria de la belleza y la mentalidad dieta. No queremos que te sientas mal si esto es lo que te está pasando, solamente queremos transmitirte que existen otras formas de relacionarte con el cuerpo.

¿Cómo puedo empezar a cuidar de mi cuerpo si no me gusta?

No hace falta que ames tu cuerpo para empezar a cuidarlo. Voy a explicártelo mejor. El cuerpo es como tu casa. No solo porque te resguarda, es un lugar donde sentirte protegida y en calma, también porque al igual que tu casa, tiene rincones o partes que no te gustan tanto.

El cuerpo es tu casa porqué te da cobijo y necesita de tus cuidados. Necesita que le des mimo como cuando limpias tu hogar y lo decoras a tu gusto. Si hay algo de tu casa que no te gusta y lo descuidas, no lo miras e intentas alejar tu atención de ese punto, quizá sea algo cada vez más llamativo. Llamará más tu atención esa zona si no te ocupas de ella. Se llenará de polvo. Y todavía te gustará menos.

Tu cuerpo es tu casa y como en ella, habrá partes que no te gusten y necesiten todavía más de tu cuidado y atención. Mimo. Dedicación. Mirada compasiva. Amor. Comprensión.

La belleza es un constructo social. No pasa nada si no consideras a tu cuerpo perfecto, no pasa nada si no lo amas, no te tiene porqué gustar, no tienes porqué estar a gusto en el si no lo sientes así. Acepta lo que hay ahora. Aceptarlo no significa que tengas que amarlo o que te tenga que gustar, se trata de convivir con el soltando la tendencia a negar, rechazar o evitar, simplemente aceptando tu cuerpo.

Solo recuerda que tu cuerpo te necesita, igual que tu lo necesitas a el para respirar, caminar, correr, besar, sonreír, llorar. Para cantar, beber, escribir, dibujar, bailar. Para bucear, acariciar, abrazar, saltar… No sé si alguna vez te va a gustar cada parte de tu cuerpo, desearía que así fuera. Mientras tanto, no olvides que tu cuerpo es tu casa y te necesita.

Aceptar el cuerpo tal y como es no significa resignarse. Significa que no hace falta quererlo o que sea de una determinada forma o perfecto para empezar a cuidarlo.

El proceso de aceptación del propio cuerpo es un precisamente eso, un proceso. No es una meta o un logro sino un camino que transitar. El objetivo no es llegar a aceptar el cuerpo y luego ya habré llegado a la meta, se trata de un trabajo constante. Donde ir poco a poco deconstruyendo y sanando todos los conceptos, creencias y reglas internas que hemos establecido en cuanto a la relación con nuestro cuerpo.

En la misma línea de lo que acabo de comentar, decir que la aceptación es la cualidad de la consciencia que reconoce las cosas tal y como son.

Aceptar la realidad no significa que tengas que amarlo o que te tenga que gustar, se trata de convivir con el soltando la tendencia a negar, rechazar o evitar, simplemente aceptando tu cuerpo.

En el rechazo es donde está la raíz del sufrimiento y es con eso con lo que tenemos que trabajar, empezando con la aceptación y tal vez, más adelante, llegando a amar alguna parte de nuestro cuerpo o todo él.

Cada vez que dejas de hacer algo por tu imagen corporal, por tu perfeccionismo o por tu auto-exigencia, estás reforzando la falta de confianza en ti misma, y por tanto tiene un efecto directo en tu autoestima.

Así que te diría que si quieres llegar a amar tu cuerpo, deja de pensar en ello y céntrate en la relación que tienes contigo misma. Empieza a cultivar la compasión hacia ti, el respetarte y tratarte con cariño a pesar de todas esas cosas que no te gustan de ti misma. Solo así, poco a poco, irás sintiéndote más segura y confiada en ti, más empoderada, y el cuerpo dejará de tener la importancia que tiene ahora para ti.

Hay varias formas de cultivar momentos en los que estar contigo misma y cuidar de ti, lo que llamamos auto-cuidado. Por ejemplo, puedes empezar dedicando un espacio de tiempo al día para ti, para hacer algo que te guste, con lo que disfrutes. Es mejor que le dediques 10 minutos a que no le dediques ni uno, así que no importa si no dispones de mucho tiempo. Pero lo que sí es importante es que empieces a priorizarte. Toma un baño de burbujas, tómate tiempo para una siesta, para leer en una terraza, potencia las relaciones sociales, encuentra un lugar tranquilo para relajarte, pinta, pasea…

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En los más de 6 años dedicándome al desarrollo de la Psicoterapia me he dado cuenta que desde bien pequeña me interesé por la conducta alimentaria deseando descubrir qué se escondía en la otra cara de la moneda. La conducta alimentaria me parece fascinante, amo mi profesión y no me canso de aprender con lo que la formación y actualización son mi máxima.

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